La defensa de la griega acusada de matar a su marido pidió su absolución

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: La defensa de una mujer griega que está acusada de haber matado a su pareja en su casa del partido bonaerense de Avellaneda en 2011 y haber querido cremar el cadáver para no ser descubierta pidió su absolución al sostener que la víctima no fue asesinada sino que sufrió un ataque de «catalepsia».

La solicitud fue formulada ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Lomas de Zamora durante los alegatos del juicio a Anagiota Alexopoulos (61), conocida como «Mariana», por el crimen de Julio Caprarulo (58).

Ayer, la fiscal Marcela Dimundo pidió 16 años de cárcel para la acusada al entender que cometió un «homicidio simple» contra su pareja, con quien vivía en una casa situada en Dardo Rocha 522 de Avellaneda.

En los alegatos pronunciados hoy, los abogados Patricia Anzoátegui y Julio Cisterna solicitaron a los jueces que absuelvan a Alexopoulos al considerar que el hombre no fue asesinado, sino que tuvo una «muerte aparente».

Para la defensa, el 26 de noviembre de 2011, mientras se encontraba en su cama, Caprarulo sufrió «catalepsia», es decir aparentemente no tenía signos vitales, pero en realidad estaba vivo.

Por eso, cuando dos médicos de emergencias fueron a su casa luego de que su mujer los llamara, certificaron que había muerto por un «paro cardiorespiratorio» y no quisieron encubrir un crimen.

Siempre según los defensores, la sangre que fue hallada en el colchón de la cama fue producto de mordeduras y rasguños que «Aristóteles», el perro de la pareja, le ocasionó al hombre en la oreja en un intento por despertarlo, o eran anteriores, ya que no se pudo determinar su data.

Respecto de los golpes que Caprarulo presentaba en la nuca y que, según la autopsia, le provocaron la muerte, Anzoátegui entendió que «fueron provocados en la cochería en la que estuvo o en el cementerio, donde se les cayó el cuerpo, por lo menos dos veces».

«Por eso se explica la vitalidad de las heridas, porque no estaba muerto cuando lo golpearon», sostuvo la abogada, quien a través de fotos cuestionó la forma en que se efectuó la autopsia y dijo que no está probada la data de muerte establecida por la fiscalía.

La defensora consideró que la fiscal Dimundo «no pudo explicar como ocurrió el homicidio, no dio el móvil y analizó solamente los dichos de algunos testigos», aunque reconoció que este «es un caso raro, pero no imposible».

«Donde murió Caprarulo no lo sabemos todavía, pero Anagiota Alexopoulos no lo mató», remarcó Anzoátegui.
Finalmente, la abogada solicitó que se investigue por «alteración de prueba» y «falso testimonio» al dueño del cementerio Parque Pereyra Iraola de Berazategui, Martín Steiner, adonde Caprarulo iba a ser cremado, y por el segundo delito a las hermanas de la víctima, algunos peritos y dos empleados que recibieron el cuerpo.

Según la acusación, «Mariana» asesinó al hombre con un «elemento contundente» que nunca fue hallado, mientras se encontraba sola en la casa, y para disimular el crimen realizó el velatorio en la vivienda, al que asistieron familiares y amigos.

Sin embargo, cuando quiso cremar el cuerpo, los empleados advirtieron que presentaba lesiones que no tení­an correlato con el certificado de defunción y entonces llamaron a la Policía.

Al realizarse la autopsia, se determinó que Caprarulo habí­­a sido asesinado a golpes en la nuca y la mujer fue detenida, aunque actualmente se encuentra con prisión domiciliaria.