Asaltó un quiosco, hirió a un cliente y lo lincharon

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Fuente Clarín: 

“Quédense ahí porque la pincho”, lanzó el ladrón, ya acorralado por una veintena de clientes, mientras le apoyaba el cuchillo en el cuello a la empleada del quiosco. “Ya estoy jugado, no me importa más nada”, agregó. Pero uno de ellos se le acercó y el asaltante lo hirió en el abdomen. “Yo la suelto, pero no me corran”, les advirtió. Enseguida salió, presuroso. Detrás suyo lo hicieron entre seis y siete hombres que estaban en el local, quienes lo alcanzaron en la calle y le pegaron patadas y trompadas. La paliza resultaría mortal, ya en el Hospital Fiorito, adonde lo habían internado.

Todo se inició pasadas las dos de la madrugada del domingo en el quiosco ubicado en avenida Manuel Belgrano al 400, entre España y Beruti, en pleno centro comercial de Avellaneda y a 200 metros de la comisaría 1°. Al fondo del negocio funciona un bar. El asaltante asesinado a golpes fue identificado como Javier Torres, de 53 años, quien según fuentes policiales tenía antecedentes por robo y vivía en el barrio de Barracas.

“Yo estaba trabajando cuando entró este hombre haciéndose pasar por cliente. Y cuando me descuidé me agarró de la cara, me puso el cuchillo en el cuello y me llevó para el fondo”, contó ayer Analía, la empleada asaltada, ante las cámaras de los canales de televisión, tapada con un gorro, por miedo a represalias de la familia del delincuente.

La mujer prosiguió: “Ahí se dio cuenta que en el bar había como veinte personas tomando algo y charlando. Empezó a retroceder como para salir, pero los clientes empezaron a querer abalanzarse sobre él. Yo les decía que lo dejaran porque me iba a pinchar el cuello con el cuchillo. Pedía dinero, los celulares de todos”.

Uno de los hombres intentó tranquilizarlo y se le acercó, pero el ladrón lo acuchilló en la panza. “Tenía un corte bastante profundo. Cuando vio que no podía hacer nada, el hombre empezó a decir que estaba ‘jugado’, que no le importaba nada. Dijo que iba a soltarme pero que no lo corriesen. Entonces me dejó, salió y ahí empezaron a perseguirlo”, relató Analía.

Se cree que fueron entre seis y siete hombres los que alcanzaron a Torres al llegar a la esquina y, una vez allí, empezaron a pegarle trompadas, patadas y botellazos. Lo golpearon hasta dejarlo bañado en sangre. El ladrón fue llevado al Fiorito, donde falleció.

Según dijeron ayer a Clarín fuentes del caso, hay entre dos y tres sospechosos por el homicidio del asaltante, pero sólo identificados solo por sus apodos.

“Estamos monitoreando las cámaras de seguridad para poder precisar cómo fue todo. Hasta donde sabemos fueron dos asaltantes y el que había quedado afuera esperando se escapó cuando vio que estaban atacando a su cómplice. El ladrón fue golpeado por varias personas, aunque todavía debemos reunir testimonios”, indicó una fuente del caso.

El fiscal Guillermo Castro, de la UFI N° 4 de Avellaneda, esperaba por los resultados de la autopsia. El negocio en el que sucedió todo ayer estaba abierto. Los dueños no quisieron referirse a lo ocurrido, salvo para aclarar que la secuencia que terminó en la muerte del asaltante se produjo afuera del local.

“El tipo entró a robar, pero todo el episodio del linchamiento se registró afuera, a 50 metros de acá. El hombre se metió con un cuchillo enorme y los clientes lo sacaron corriendo. La empleada le había ofrecido dinero, le había dicho que agarrase lo que quisiera, pero igual continuaba amenzándola”, indicó un investigador.

Ensangrentado, Torres fue trasladado en un patrullero al hospital de Avellaneda, pero no resistió. “Es terrible lo que pasó, pero la verdad es que la gente está un poco cansada y reacciona con violencia”, dijo a Clarín una empleada que trabaja en la misma cuadra.

“La ambulancia no vino nunca, lo tuvieron que llevar en el patrullero. Había una cantidad de sangre impresionante. Dicen que ya hay gente identificada y puede ser, porque en ese bar y en otro que está a pocos metros suelen juntarse siempre los mismos clientes. Además de pegarle le habrían robado, ya que los hijos del hombre que mataron vinieron ayer y preguntaron por la moto”, dijo otro quiosquero.