«Gracias al policía estamos todos vivos», dijo el chofer del colectivo asaltado en Barracas

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Pablo Ramírez, el chofer del colectivo de la línea 100 en el que dos delincuentes mataron a un policía federal y a un pasajero, aseguró que gracias al efectivo están «todos vivos” y señaló que los asaltantes «subieron a matar por gusto».

“Gracias al policía estamos todos ´contándola´”, expresó Ramírez (45), en referencia al oficial Pablo Lagos, asesinado de varios disparos cuando les dio la voz de alto a los delincuentes que intentaron asaltar a los pasajeros del colectivo de la línea 100.

El chofer relató que, cerca de las 23.40 de anoche, dos delincuentes subieron a la unidad sobre la calle Vieytes, en el barrio porteño de Barracas, y sin mediar palabra gritaron “¡bueno, están todos regalados!” y uno de ellos comenzó a disparar.

“Subieron a matar por gusto porque no puede ser que hicimos apenas cinco metros de recorrido y ya empiecen a disparar”, dijo Ramírez en diálogo con radio La Red.

El hombre aseguró que, cuando escuchó los disparos, se agachó con el colectivo en macha y cada vez que sentía una detonación, se tocaba para saber si estaba herido.

“No sabía qué hacer; abrí la puerta, saltó el primero y la volví a cerrar porque pensé que bajaron los dos. El otro me apuntó y me pidió que abra y la puerta no se abría con el colectivo en marcha”, relató con voz de angustia.

Además, informó que los delincuentes escaparon solo con el arma del oficial Lagos y que no se robaron nada más.

Tras ello, ya con el policía gravemente herido, Ramírez continuó el trayecto hasta el Hospital Argerich, pero al pasar por la comisaría vecinal 4D de Barracas, frenó el vehículo y pidió ayuda a los policías.

Fue allí que los efectivos de la Policía de la Ciudad subieron a un móvil a Lagos para trasladarlo al Hospital Churruca, adonde llegó fallecido.

En tanto, hasta el momento Ramírez aseguró que nadie se había dado cuenta de que había otro pasajero herido de bala, el barrendero Juan Roberto Bonifacio, de 34 años.

“(Bonifacio) bajó conmigo y se quedó en la puerta y después se desplomó. Pensamos que tenía convulsiones La ambulancia vino a los cinco minutos y se lo llevó al hospital. Después nos enteramos que se murió”, expresó.

Y agregó: “Si sabía que estaba herido, seguro seguía hacia el Argerich, pero nadie lo sabía”.

Ramírez, casado y padre de tres hijos, aseguró que uno de los delincuentes tenía cerca de 45 años y, el otro, entre 25 y 30.

Por último, dijo que en los 13 años que lleva como chofer de la línea 100 “solo una vez” había sufrido un robo “pero nunca así como hoy”.