Un cuñado de uno de los dos detenidos por el crimen del colectivero cometido el martes pasado en el partido bonaerense de Merlo resultó herido luego de que un grupo de vecinos que lo acusaba de haber participado de ese homicidio incendió la casa en la que se encontraba y lo arrojó al fuego, informaron hoy fuentes policiales.

La víctima del ataque ocurrido es un joven de 20 años que tiene una hermana que es la actual concubina de Jonathan Acosta (27), quien está preso por el crimen del colectivero Federico Rivero (43).

Fuentes policiales informaron a Télam que este muchacho se encontraba el sábado junto a su hermana y otras personas de su entorno en una casa situada en Marcos Sastre al 1300, de Merlo, cuando varias personas se reunieron frente a la vivienda y comenzaron a gritarles «¡asesinos!, ¡chorros!».

Luego, los manifestantes arrojaron piedras, palos y botellas contra la casa, mientras que uno de los agresores ingresó armado con un cuchillo al lugar aunque no logró herir a nadie de los allí presentes.

De acuerdo a los voceros, quienes encabezaban el ataque, seis de los cuales fueron identificados por los testigos como vecinos del barrio, acusaban al joven de haber participado del crimen de Rivero.

En esas circunstancias, otros manifestantes irrumpieron en el lugar y prendieron fuego el humilde inmueble, tras lo cual, tomaron al muchacho por la fuerza y lo arrojaron a las llamas.

A raíz de la agresión, intervino personal policial y de bomberos que auxiliaron a la víctima y la trasladaron al hospital Eva Perón de Merlo, al tiempo que todas las personas que residían en la vivienda atacada debieron abandonarla ya que la misma quedó completamente destruida.

Según las fuentes, los médicos constaron que el paciente presentaba lesiones por quemaduras que le comprometieron la vía área, por lo que fue entubado y permanecía internado en estado reservado.

En tanto, la mencionada vivienda de la calle Marcos Sastre había sido allanada en 2018 en una causa por drogas y en esa oportunidad detuvieron al padre y a un hermano del joven atacado anoche.

Por otra parte, Acosta permanece detenido por el crimen del colectivero Rivero junto a Sergio Armoa, quien ayer se negó a declarar ante el fiscal de esa causa, Fernando Capello.

Al momento de ser capturado por la Policía, el acusado Acosta manifestó tener síntomas compatibles con el coronavirus, por lo que se le efectuó un primer testeo que arrojó resultado negativo, lo que indica que en principio no estaría infectado.

El propio fiscal Capello ya pidió un segundo testeo que se realizará mañana para confirmar si efectivamente el joven no padece la enfermedad, aunque probablemente continuará aislado con el protocolo de rigor, por 14 días, con custodia policial en el hospital Eva Perón.

Los dos acusados del crimen del colectivero, que ya contaban con antecedentes penales, fueron apresados entre el jueves y el viernes en el barrio La Blanquita y el Pericón, ambos en la localidad de Libertad, de Merlo.

El crimen de Rivero ocurrió el martes último, cerca de las 19.30, cuando el chofer llegó a su casa luego de finalizar su día de trabajo en la línea 312 de la empresa de colectivos «La Perlita» y fue con su esposa, Andrea Caballero, a hacer compras en su camioneta.

Según contó la mujer, se detuvieron en un comercio situado en Sucre, entre Esquiú y Finocchietto, del barrio La Blanquita, donde ella bajó a comprar una gaseosa y su marido se quedó a bordo del rodado en marcha.

«En eso veo a dos (personas) en la ventanilla del lado de mi esposo, digo ‘lo estarán saludando’ y oigo que él cambia el tono de voz y dice ‘a vos qué te voy a dar’, ahí siento el tiro y el grito de él», relató la mujer.

En ese momento, su marido estaba caído para el costado con medio cuerpo colgando del rodado porque los delincuentes «lo querían sacar a toda costa y llevarse la camioneta».

Luego, la mujer se apoderó de las llaves del vehículo y los asaltantes escaparon a pie con los teléfonos celulares de la pareja y algo de dinero que llevaba Rivero.

Tras ello, y junto con su hijo que maneja, la mujer llevó al herido hasta el hospital Eva Perón, donde Rivero murió poco después.