El viudo de Nora Dalmasso aceptó ir a un juicio por jurados

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La defensa de Marcelo Macarrón presentó un escrito ante la justicia en el que no se opuso a que el viudo de Nora Dalmasso sea sometido a juicio como presunto instigador del crimen por encargo de su esposa, tal como lo solicitó el fiscal de la causa el lunes de la semana pasada, informaron fuentes judiciales.

El traumatólogo se presentó junto a su abogado Marcelo Brito en los tribunales de la ciudad cordobesa de Río Cuarto y a través de un escrito aceptó la requisitoria de elevación a juicio del fiscal Luis Pizarro.

Según las fuentes, ayer se vencía el plazo de diez días hábiles para que la defensa pudiera apelar el pedido de la fiscalía y evitar que Macarrón (59) sea sometido a juicio como «supuesto autor del delito de homicidio calificado -por el vínculo, por alevosía, y por precio o promesa remuneratoria-, de acuerdo al artículo 80, inciso 1,2 y 3 del Código Penal», el cual contempla como pena la prisión perpetua.

De esta manera, la Cámara Primera del Crimen de Río Cuarto, la encargada se llevar a cabo el debate, deberá ahora fijar la fecha de inicio del mismo, el cual contará con 8 jurados populares y 3 técnicos: dos vocales y el presidente del cuerpo que emitirá su voto solo en caso de que haya un empate en 5, dijeron los informantes.

La semana pasada, luego de solicitar la elevación a juicio, el fiscal Pizarro sostuvo en conferencia de prensa que la imputación a Macarrón era como «instigador» y que la investigación continúa para identificar al autor material y otros posibles partícipes del crimen.

Para el funcionario judicial, el viudo contrató a un asesino a sueldo y que actuó motivado por «desavenencias matrimoniales y cuestiones económicas» con su esposa.

En noviembre pasado, el fiscal -el quinto que estuvo al frente de la instrucción desde que ocurrió el crimen de Dalmasso- indagó a Macarrón -quien se abstuvo de declarar- y le fijó una caución de tres millones de pesos para que continúe en libertad.

El viudo está procesado desde marzo de 2016, cuando el anterior fiscal, Daniel Miralles, le imputó el delito «homicidio calificado por el vínculo» al poner en duda su coartada de que estaba en un torneo de golf en Punta del Este cuando ocurrió el crimen.

Sin embargo, cuando tomó la investigación, el fiscal Pizarro agravó la imputación con la hipótesis de que si bien Macarrón podría haber estado en esa ciudad uruguaya al momento del homicidio previamente había contratado a un sicario.

El cadáver semidesnudo de Dalmasso (51) fue encontrado el 26 noviembre de 2006 sobre la cama de su hija Valentina, en su casa del barrio Villa Golf, de Río Cuarto.

De acuerdo a los médicos forenses, la mujer murió asfixiada por estrangulamiento y desde un comienzo de la pesquisa se siguieron distintas pistas: desde un crimen durante un juego sexual, un abuso sexual seguido de muerte, femicidio y asesinato por encargo.

A lo largo del proceso fueron imputados y luego sobreseídos el por entonces asesor de Gobierno provincial Rafael Magnasco, el pintor Gastón Zárate y el hijo Facundo Macarrón.

A Zárate, quien se había desempeñado en tareas de pintura en la casa de la familia Dalmasso, lo apodaron públicamente «el perejil» y en febrero de 2007, durante los días que estuvo preso, se realizó una marcha denominada «el perejilazo» por la falta de pruebas en su contra que, en 2011, derivaron finalmente en su sobreseimiento.

Por su parte, Facundo también fue imputado en 2007 de abuso sexual gravemente ultrajante y homicidio calificado por el vínculo, a partir de un patrón genético encontrado en la toalla que se utilizó para asfixiar a la víctima, pero fue sobreseído en octubre de 2012.

Las sospechas hacia el hijo se basaron en que los peritos hallaron en la escena del crimen el patrón genético del linaje Macarrón (haplotipo Y) y ese elemento fue luego tomado en cuenta para apuntar al viudo.