La mamá de la nena asesinada en San Luis dijo que jamás notó que su pareja maltratara a su hija

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La madre de Florencia Di Marco, la niña de 12 años violada y asesinada por su padrastro en 2017 en San Luis, aseguró hoy que “jamás” notó que su ex pareja maltratara a su hija y ni fue testigo de episodios de violencia, al declarar en el juicio que se le sigue como partícipe de los abusos por haber omitido denunciarlos.

Se trata de Carina Di Marco, quien ayer comenzó a ser juzgada por la Cámara Penal 2 de San Luis, acusada en la causa por la violación y crimen de su hija, ya que su ex pareja y padrastro de la niña, Lucas Gómez, se suicidó en la cárcel de Pampas de la Salinas antes de conocerse el resultado del ADN que lo señalaba como autor material de hecho.

Di Marco (35), quien afronta una condena de 17 años de prisión solicitada por la fiscalía, fue llevada al juicio oral desde la Unidad de Mujeres del Servicio Penitenciario de San Luis para responder por al cargo de “abuso sexual con acceso carnal en calidad de participe necesaria por omisión”.

Ante el presidente del tribunal, Hugo Saá Petrino, y entre llantos, aseguró no haber sido testigo de malos tratos de Gómez a Florencia.

Dijo que su ex pareja trataba “bien” a la niña, al igual que a sus otros hijos.

“La madre era yo y él sabía que no me gustaba que le pegara”, dijo Di Marco, quien luego admitió que se enteró de la desaparición de su hija la mañana del 22 de marzo del 2017, cuando una mujer la llamó por teléfono para avisarle que había encontrado una mochila en un descampado y que en un cuaderno figuraba su teléfono.

Interrogada sobre si fue en algún momento detectó una conducta inapropiada hacia la niña por parte del padrastro, aseguró que nunca fue testigo porque si “hubiera notado algo, yo tendría a mi hija aquí y no en un cajón”.

La acusada detalló su vida antes de mudarse a San Luis y describió a Florencia como una niña “callada y tímida” y subrayó que “jamás” noto algún indicio de los abusos de Gómez.

“Lo único que pido es que se haga justicia para que mi hija descanse en paz” afirmó entre lágrimas, tras lo cual agregó “que Dios se encargue del resto”.

En tanto, antes de la indagatoria, la secretaría de Cámara leyó la acusación que pesa sobre la mujer y el pedido por parte del fiscal Fernando Rodríguez de una condena de 17 años y seis meses de cárcel, dada las pruebas acumuladas hasta llegar a la instancia oral.

La abogada, Karina Mantelli, defensora de Di Marco, pidió la nulidad del juicio por considerar que hubo fallas en el auto de procesamiento dictado en su momento por la jueza Virginia Palacios, porque encarceló la acusada y “consecuentemente todas las acciones posteriores no tienen validez legal”.

También cuestionó la requisitoria del fiscal Esteban Roche al sugerir que es una copia textual del escrito de la jueza Palacios, a quien le reprocha no haber aclarado debidamente el delito por el que la acusa que es el de “omisión de un abuso sexual”, con lo que a su juicio se vulnera “el principio de legalidad” de los procesos judiciales.

Ante estos pedidos, el tribunal, formado por los jueces Fernando De Viana, Gustavo Miranda Folch y Hugo Saá Petrino, pidió un cuarto intermedio para deliberar esa cuestión y finalmente resolvió que definirá esas cuestiones antes de dictar sentencia.

Florencia fue vista con vida por última vez el el 22 de marzo de 2017, cuando había quedado a cargo de su padrastro porque su madre estaba por dar a luz a un bebé producto de su relación con él.

Gómez denunció su desaparición y le dijo a la Policía que la había dejado en la puerta de la escuela y que cuando fue a retirarla al mediodía no la encontró.

Un día después, el cadáver de la niña semidesnuda apareció debajo de un puente en la localidad sanluiseña de Saladillo, donde había sido arrojado.

Las pericias forenses determinaron que la niña había sido violada de manera “salvaje” y que murió de asfixia, estrangulada con un lazo.

El 24 de marzo de 2017, Gómez fue detenido como principal sospechoso del crimen y el 10 de mayo del mismo año se suicidó en la cárcel antes de que los estudios de ADN confirmaran que había sido el autor del último abuso a Florencia, por lo que la madre de la niña es la única imputada en el juicio oral.