Traficantes de marihuana utilizan ambulancias para ocultar sus cargamentos

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Los narcotraficantes siempre recurren a un interminable abanico de maniobras para eludir los controles de las fuerzas de seguridad y que la droga llegue a los puntos de venta. Sobran ejemplos de estas operaciones de logística, desde el submarino utilizado por el fallecido jefe narco colombiano Pablo Escobar Gaviria para mandar cocaína a los Estados Unidos hasta el narcoavión de los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá, en el que se transportaron 988 kilos de cocaína a España. Los narcos locales incorporaron un nuevo sistema logístico al usar ambulancias para el movimiento de las drogas .

En las últimas semanas, la Gendarmería detectó dos narcoambulancias que transportaban cada una unos 500 kilogramos de marihuana, en Corrientes y en Formosa.

Desde 2014 las fuerzas federales de seguridad secuestraron, por lo menos, cinco narcoambulancias que llevaban 1600 kilogramos de marihuana y apresaron a 16 sospechosos. Todos esos casos trascendieron públicamente, aunque extraoficialmente se informó que en tres años se secuestraron al menos diez ambulancias cargadas con droga.

«Ponen balizas y sirenas para pasar los controles en las rutas. La mayoría de los efectivos no las paran. Imagínese quién va a cargar en su conciencia con la posible muerte del paciente que trasladan», explicó un oficial superior de la Gendarmería que solicitó mantener su nombre en reserva, según publica el diario La Nación.

Existe un hecho que activó la luz de alerta entre las autoridades del área de la lucha contra el narcotráfico en la Argentina: no era habitual que las fuerzas de seguridad secuestraran droga en ambulancias. Hasta noviembre de 2014 no había antecedentes sobre la utilización de esa clase de vehículos por parte de los traficantes para movilizar cargamentos de estupefacientes. Pero la situación cambió con los operativos en Corrientes y en Formosa.

Todas las narcoambulancias estaban cargadas con marihuana y fueron secuestradas en Formosa, Misiones y Corrientes. Las bandas argentinas pagan $5000 el ladrillo de un kilo de marihuana a los productores paraguayos y venden la droga a $25.000 en el área metropolitana. Si se tiene en cuenta que el cigarrillo de marihuana, o «porro», lleva 1,1 gramo de dicho estupefaciente, el valor de lo que se paga por el «ladrillo» se duplica con el menudeo.

La semana pasada, gendarmes que realizaban un control de rutina en la ruta 11, en Formosa, secuestraron 84 kilogramos de marihuana que estaban ocultos en el chasis de una ambulancia del Sipec, el servicio de emergencias del gobierno formoseño, que llevaba a una niña que iba a ser operada en el Hospital Garrahan de Buenos Aires. Los dos choferes y la enfermera quedaron detenidos, mientras que la pequeña y su madre fueron desvinculadas del caso.

El 14 de abril pasado, en el puente General Belgrano, que comunica Corrientes con Chaco, la Gendarmería atrapó al chofer de una ambulancia, al camillero y al falso paciente cuando llevaban 400 kilos de marihuana que tenían como destino abastecer a los búnkeres santafesinos.

Hasta ese operativo hubo tres narcoambulancias secuestradas en cuatro años. Con este hecho se registraron dos casos en 40 días.

Pero existe un episodio emblemático que confirma la descripción de los motivos que impulsaron a los narcos a utilizar ambulancias para ocultar cargamentos de droga.

El 7 de noviembre de 2016, funcionarios de la Aduana asignados a los controles en el puente internacional San Roque González de Santa Cruz, que une Posadas con Encarnación, en Paraguay, secuestraron 257 kilos de marihuana, que estaban ocultos en la camilla en la que era trasladado un paciente con supuestas afecciones cardíacas.

Ese día, el conductor de la ambulancia modificó la conducta habitual, no hizo sonar la sirena ni activó las balizas. Se puso en la fila detrás de otros automovilistas. Cuando el funcionario de la AFIP le preguntó al responsable de la ambulancia hacia dónde se dirigían, la respuesta fue: «Vamos a Buenos Aires».

Este detalle llamó la atención del funcionario aduanero debido a que se trata de un trayecto de más de 1000 kilómetros para atender a un paciente con una urgencia cardíaca. La inspección del vehículo dejó al descubierto la maniobra narco.

Al confrontar la información con otros pasos fronterizos se determinó que esa ambulancia había realizado varios cruces por el puente internacional San Ignacio de Loyola que comunica la ciudad formoseña de Clorinda con Puerto Falcón, en Paraguay. Para no llamar la atención, los narcos alternaban los pasos de Clorinda y de Posadas. Esa banda trasladó veinte cargamentos de marihuana en cinco meses.

Según los testigos que declararon en el juicio oral que terminó con las condenas de cinco años de prisión a los cuatro detenidos, el conductor de la ambulancia hacía sonar la sirena y prendía las balizas porque tenía prioridad de paso debido a que llevaba un paciente en emergencia y nadie lo controlaba.

«Esos traslados eran habitualmente a la ciudad de Formosa o Posadas, donde funcionan centros sanitarios con mejor equipamiento que en Paraguay, por eso a nadie le llamaba la atención», dijo uno de los investigadores que declaró en el debate.