Otro asalto a bomberos que fueron a apagar un incendio

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Diario Clarín

Fuente Clarín 

El domingo pasado los bomberos voluntarios del destacamento de El Jagüel-Canning, en Esteban Echeverría fueron de urgencia a apagar el incendio de un pastizal en la intersección de las calles Martín Fierro y Neuquén, entre el barrio El Refugio y el Club de Rugby de Monte Grande. Pero mientras estaban combatiendo el fuego, tres delincuentes abordaron la autobomba y se llevaron varios elementos esenciales para su trabajo.

Este tipo de episodios se viene repitiendo en distintos lugares del Conurbano, y desde los distintos destacamentos vienen pidiendo mayor apoyo policial cada vez que deben ir a controlar incendios en lugares complicados.​

Ante esta situación, los bomberos de Echeverría decidieron que pedirán refuerzos de la policía siempre que vayan a atender una emergencia y que siempre habrá un bombero de guardia para asegurarse de que nadie robe sus pertenencias en un descuido.

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En el último robo los delincuentes tomaron todo lo que tenían a mano: un bolso con herramientas que se utilizan para incendios y socorros, férulas, cascos, dos linternas de alta potencia y cuellos ortopédicos. Al darse cuenta uno de los bomberos intentó correrlos pero no lograron alcanzarlos. Estos elementos robados son sumamente necesarios para el trabajo que los bomberos realizan a diario.

Además de hacer la denuncia correspondiente, desde el destacamento contaron lo sucedido por las redes sociales y se viralizó. Muchos compartieron la noticia con el listado de objetos sustraídos y, gracias a eso, con el correr de los días algunas cosas empezaron a aparecer en la calle, como dejando en claro que los mismos delincuentes fueron “descartando” lo robado.

“Fuimos puerta por puerta contándole a los vecinos lo que nos había pasado, para que estuvieran atentos a cualquiera que vendiera los elementos robados. Les pedimos que no compren nada y nos avisen de inmediato», contó el subcomisario Claudio Pucheta, a cargo de ese cuerpo de bomberos. Y agregó: «Recuperamos un 75 % de lo que nos robaron, por suerte las cosas más caras, como dos linternas que salen $ 8 mil cada una y la manguera de $ 5 mil aparecieron».

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El resto de lo elementos robados, por ejemplo dos cascos, podrán reponerlos a partir de donaciones de vecinos que habitualmente colaboran con los bomberos y otros que se acercaron a conocer la historia y también van a contribuir.

Por otro lado, informaron que la persona que presuntamente robó las cosas fue señalada por los vecinos, pero no lo denunciaron formalmente porque «nadie quiere meterse». A raíz de esto, los bomberos decidieron cambiar su estrategia: a partir de ahora, al acudir a los incendios llaman a un móvil de la Policía Local para que los escolte y siempre queda un bombero junto a la autobomba para custodiar que nadie aproveche la oportunidad para acercarse a robar. «El incendio en el que ocurrió el robo era un foco pequeño en unos pastizales, en una zona de countries. Jamás imaginamos que podían robarnos ahí mientras la autobomba quedó sola y nosotros estábamos a unos metros apagando el fuego», afirma Pucheta.

Según relata un bombero, es habitual que cuando llegan a apagar un incendio y hay algún conflicto entre vecinos, ellos son los que padecen las consecuencias.

El bombero cuenta que nunca les habían robado, pero sí recibieron otro tipo de agresiones. Según relata, es habitual que cuando llegan a apagar un incendio y hay algún conflicto entre vecinos, ellos son los que padecen las consecuencias. «Hemos tenido rotura de parabrisas y vidrios porque a veces cuando llegamos nos reciben a pedradas», cuentan.

Ese tipo de ataques e incluso robos a bomberos, se vienen sucediendo en la zona. A principios de abril, los de Lomas de Zamora habían ido a apagar un incendio en Reaño y Esquel, Villa Fiorito, de madrugada, y fueron atacados por una banda de ladrones que les apedreó dos camiones y los obligó a bajar. Los ladrones incluso intentaron robar las autobombas pero como no pudieron arrancarlas, las dejaron en el lugar. El jefe de bomberos afirmó que en otras oportunidades también habían sufrido ataques a piedrazos.

En diciembre del año pasado habían apedreado a un grupo de bomberos de José C. Paz en el Barrio Frino en la esquina de las calles 13 e Iglesias. En esa oportunidad, dos suboficiales resultaron heridos y parte de la autobomba quedó dañada. Siete meses antes un grupo de personas habían atacado el Destacamento N° 1 de los Bomberos Voluntarios de Bernal, en Quilmes. En esa ocasión rompieron un televisor, computadoras, teléfonos, arrancaron cables, destruyeron muebles y sillas, y se robaron un Nextel con su cargador y utensilios de cocina.