Acusan al fiscal Cartasegna de interferir en la investigación por el caso Bru

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El fiscal platense Fernando Cartasegna, procesado por presuntos delitos cometidos en su función, fue acusado por un testigo en el caso del estudiante Miguel Bru de interferir en la investigación al filtrar datos que había aportado al expediente.

Se trata del ex secretario de Derechos Humanos de la Municipalidad de La Plata, Mario Gianotti, quien radicó la denuncia ante el procurador general de la Suprema Corte de Justicia, Julio Conte Grand.

En la presentación, aseguró que en 2015 se presentó ante Cartasegna para aportarle información de un testigo que decía tener datos de dónde había sido enterrado el cuerpo de Miguel Bru, asesinado por la Policía en 1993.

El denunciante aseguró que «nunca se tomó intervención por esa denuncia» y que a raíz de la declaración que hizo sufrió amenazas en 2016, por lo que se le asignó custodia.

«Las amenazas me hacen sospechar la existencia de filtraciones y manejo irregular de la información aportada, que además de poner en riesgo a quien suscribe, atenta contra la investigación y el esclarecimiento del destino del cuerpo de Miguel Bru», sostuvo Gianotti.

Cartasegna estuvo al frente de la Unidad FuncionaI de Instrucción (UFI) 4 de La Plata hasta el pasado 3 de mayo cuando lo licenció la Procuración luego de ser atacado en su despacho en una posible represalia a causas que investigaba.

Sin embargo, una auditoría realizada posteriormente en su fiscalía detectó graves anormalidades en el funcionamiento, lo que motivó una denuncia penal ante el fiscal Álvaro Garganta, quien citó a indagatoria a Cartasegna aunque el trámite no puede ejecutarse hasta tanto sea suspendido por un Jurado de Enjuiciamiento.

Entre las anomalías detectadas se descubrió que el expediente de Bru había desaparecido de la fiscalía aunque unos días más tarde fue encontrado en un armario, por lo que se supone que alguien se lo llevó y lo devolvió.

Cartasegna también fue procesado por la fiscal Ana Medina que investigaba el ataque que sufrió en su despacho donde intentaron ahorcarlo y fue golpeado, maniatado y apareció en el piso y escrito con azúcar el apellido «Nisman», en referencia al fallecido fiscal de la causa AMIA.

Medina comprobó que unos panfletos que habían aparecido en el baño de los tribunales con la foto de Cartasegna y la leyenda «Sos el próximo Nisman» fueron impresos «en un dispositivo instalado en el despacho del fiscal, conectado a su PC y que era de su uso exclusivo».