Los vecinos de un barrio en Pilar se sienten prisioneros de la delincuencia

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Fuente La Nación

Los vecinos del barrio La Lonja, ubicado a poca distancia de algunos de los countries más importantes de Pilar, se sienten prisioneros en sus propias casas. No pueden salir de vacaciones sin dejar a alguien al cuidado de la casa, menos aún se animan a dejar entre la basura las cajas de electrodomésticos para no dar pistas a los delincuentes sobre un posible botín. Se organizan para monitorear entre todos los movimientos de la cuadra. Tienen miedo cada día de transformarse en otra estadística de la inseguridad.

«Cuando estamos en nuestras casas es menos probable que entren. Si quiero salir, o viajar, tengo que encontrar a alguien que se quede a vigilar. Al final, como nadie termina detenido, los presos somos nosotros», explicó Claudia Mammarella, una de las vecinas afectadas por los asaltos. Y agregó: «A mí me robaron nueve veces en el último año. Tengo un paredón de tres metros y se treparon igual. Hasta se llevaron los ventanales nuevos que iba a poner. Lo peor de todo es que los ladrones son de la zona, los conocemos. Ellos saben que nadie va a hacer nada».

Las precarias calles de tierra exhiben allí los trofeos del delito: carrocerías incendiadas de automóviles robados. En La Lonja, la gente comentó que la policía bonaerense no patrulla esos caminos y que el municipio hace oídos sordos a sus reclamos. «Esto parece Kosovo», dijo otro de los vecinos damnificados por la violencia que golpea a ese barrio.

En la Municipalidad de Pilar, en tanto, afirmaron que la realidad del lugar el diferente a la planteada por los vecinos. Los funcionarios se apoyaron en las denuncias realizadas en sedes policiales para determinar que ese lugar no tendría problemas particularmente graves de seguridad. Si se aceptó en la intendencia que las demoras en la instalación de cámaras de vigilancia se debe a dificultades técnicas que no pueden resolverse rápidamente.

En cambio, los vecinos indicaron que los ladrones recorren las calles del barrio para averiguar qué casas están habitadas, que vehículos conducen sus dueños e incluso si tienen personal doméstico. Algunos de los vecinos ni siquiera tiran a la basura las cajas de sus electrodomésticos nuevos, temiendo que su descubrimiento motive un nuevo robo.

«Problemas de inseguridad hubo siempre, lo que pasa es que nunca tuvieron la magnitud que tienen ahora», dijo Fernando Safi, otro de los vecinos que conversó con LA NACION. «Generalmente, eran rateros jovencitos que se metían en un terreno y sacaban una pala o una garrafa, no pasaba de eso. Ahora actúan con más saña, sin pudor», añadió.

Acudieron con los reclamos a la Municipalidad de Pilar. Los vecinos contaron que desde diciembre de 2015 tuvieron ocho reuniones grupales y 19 citas individuales con diversos funcionarios, incluyendo al intendente, Nicolás Ducoté. De esos encuentros se llevaron la promesa de la instalación de tres cámaras de seguridad para desalentar los robos en el barrio La Lonja. Pero aún no fue colocado ese sistema de vigilancia electrónico.

Fernando Martínez, secretario de Seguridad de Pilar, dijo a LA NACION que existen grandes diferencias entre los episodios que mencionan los vecinos y las denuncias efectivamente presentadas ante la policía. «La gente es reacia, por diferentes cuestiones, a radicar las denuncias; la diferencia entre la opinión y la información real es grande», aseguró