La suboficial que acompañaba al jefe de la Federal baleado fue incorporada al programa de protección de testigos

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La jueza que dictó prisión preventiva del ex jefe de la delegación Santa Fe de la Policía Federal, Mariano Valdés, y de su segundo en esa dependencia aseguró que «antes y después del ataque hay elementos que derrumban la versión» que dio el principal acusado sobre «cómo sucedieron los hechos».

El comisario Valdés fue baleado la noche del 9 de septiembre último cuando viajaba en un auto junto a la suboficial Roxana González, en la autopista Buenos Aires-Rosario a la altura de la localidad santafesina de Villa Constitución.

El comisario declaró que el ataque a balazos, que le produjo dos heridas, se trató de «un robo al voleo», pero ayer fue imputado por su presunta intención de desviar la investigación mediante un testimonio falso y borrando pruebas.

Por delitos similares también fue acusado y detenido el segundo en la PFA de Santa Fe, el subcomisario Alberto Bellagio, señalado por llevarse un bolso del auto de Valdés que una semana después fue secuestrado en una allanamiento en la delegación local de la fuerza de seguridad federal.

La jueza de la causa, Marisol Usandizaga, sostuvo en declaraciones a Radio Ocho de Rosario que «la supuesta víctima era Valdés y en el término de 20 días surgieron un montón de líneas investigativas que permiten abordar múltiples situaciones».

«En este caso teníamos dos testimonios de los únicos testigos presenciales del hecho, el comisario Valdés y la señorita González», puntualizó la jueza.

Y agregó que «mientras los testimonios eran coincidentes, la Fiscalía actuó en una dirección. Pero después se empezaron a ver hechos objetivos y se conocieron los dichos de González, que cambió parte de su testimonio».

En esa línea, la jueza penal de Villa Constitución dijo que «entonces surgen dos versiones de los hechos, y las pruebas colectadas apoyan los dichos de González».

Según la investigación, la suboficial declaró en un primer momento en sintonía con los dichos de su jefe Valdés, acerca de que una camioneta negra o gris paró delante del auto que conducía el comisario, tres personas bajaron encapuchadas y les dispararon.

Sin embargo, luego dijo ante los fiscales del caso que el comisario Valdés se bajó a dialogar con esas personas, discutieron y el conflicto derivó en un tiroteo.

Por su parte, el fiscal Matías Edery explicó que Valdés se reunió con esas personas en una estación de servicios sobre la autopista Buenos Aires-Rosario ubicada unos kilómetros antes del lugar donde se produjo la balacera.

Al igual que el fiscal, que dijo que la suboficial González recibió «presiones» de la propia Policía Federal para no declarar contra Valdés, la jueza Usandizaga dijo que desde esa fuerza «hicieron lo posible para que González no declarara o que sólo diera la misma versión que dio Valdés».

Según la magistrada, la mujer de 27 años que acompañaba a su jefe en el auto baleado «ha sufrido amedrentamiento directo e indirecto y hubo una serie de circunstancias que llamaron la atención y que hacen más peligrosa la situación de la mujer».

De acuerdo a la investigación, tras esos hechos González fue incorporada al programa de protección de testigos.