Fiscal puso en duda las denuncias de las acusadas por el crimen de las 185 puñaladas

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La fiscal que apeló la excarcelación otorgada por un juez a madre e hija que mataron de 185 puñaladas a su esposo y padre, respectivamente, en la localidad bonaerense José C. Paz, consideró que el contexto de violencia de género que padecían las detenidas no «justifica» el crimen y puso en duda las situaciones denunciadas por ellas, las cuales «no reflejan la gravedad que dicen las imputadas que vivían hace años”.

Además, al reconstruir el hecho, la fiscal Silvia González Bazzani sostuvo que Paola Elvira Córdoba (38) y su hija, Paula Milagros Naiaretti (18) atacaron a Alberto Elvio Naiaretti (46) mientras dormía, que tardaron más de cuatro horas en dar aviso al 911 y que es llamativo que el hombre no se haya defendido.

En un comunicado de prensa, el Ministerio Público Fiscal de San Martín dio a conocer hoy los argumentos de la fiscal para apelar la decisión del juez de Garantías 4, Alberto Brizuela, que el viernes último resolvió liberar a ambas.

En el escrito, la fiscal consideró que existe “peligro de fuga por la pena en expectativa (prisión perpetua)” y que el juez “no impuso siquiera una caución o medida compromisoria eficaz” a las imputadas, que desde un comienzo denunciaron que eran víctimas de violencia de género desde hace muchos años.

Además, González Bazzani señaló que madre e hija “no dieron aviso a emergencias, sino que llamaron cuatro horas después del hecho” y que aún no se han analizado los teléfonos encontrados en las mochilas de ambas, “lo que podría permitir tener una visión más clara sobre lo ocurrido” durante ese lapso.

Además, indicó la fiscal, está pendiente un peritaje psiquiátrico a las imputadas y escuchar el testimonio de varias amigas de Paula y vecinos del barrio.

“Respecto del contexto de violencia de género grave sufrido por Paola Córdoba y sus hijos desde hace muchos años, se tiene éste por acreditado y relevante más no como justificación del hecho”, indicó el parte de la Fiscalía General de San Martín.

Al respecto, se agregó que “dichas circunstancias, en este caso concreto, no deberían ser interpretadas como pena natural y con ello dejar de valorar la gravedad de lo que la conducta de las imputadas significa”.

La fiscal puso en duda las situaciones de violencia denunciadas por madre e hija y dijo que había “una relación conflictiva y de celos” y que en un juzgado de Paz y en la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF) municipal “trataron de concientizarla sobre el riesgo al cual se hallaba expuesta”.

No obstante, reconoce que Córdoba había denunciado a su marido por amenazas en diciembre de 2003, diciembre de 2010 y abril de 2012, por impedimento de contacto en mayo de 2012 y que hay una causa por “amenazas recíprocas” de junio de 2012 y otra de Naiaretti contra su mujer por agresiones verbales de 2015.

Sin embargo, señala que “estos hechos no reflejan la gravedad que dicen las imputadas que vivían hace años”.

También se indicó que “la victima fue atacada mientras dormía” y en ese sentido “es imprescindible producir la prueba necesaria para evaluar alevosía y/o premeditación”, sumado a que aún no se cuenta con el resultado de la pericia toxicológica de Naiaretti, considerada de gran importancia para la fiscalía.

En ese sentido, González Bazzani señaló que “Naiaretti, de contextura robusta, sufrió 185 puñaladas sin haberse constatado lesión de defensa alguna en su cuerpo, a pesar de las diferencias físicas que tenía con las agresoras, quienes tampoco poseen lesiones significativas o que pudieran ser producto de la resistencia del occciso”.

Las excarcelaciones de madre e hija habían sido requeridas por el defensor oficial Javier Chirinos, quien consideró que ambas mujeres cometieron el ataque contra Naiaretti en una «situación de violencia de género histórica” y que Paola sufría “violencia económica, física, tortura” y era obligada a ejercer la prostitución en la ruta 8 mientras su marido la espiaba detrás de unos arbustos.

Milagros también contó que el calvario de violencia física y verbal que vivieron por parte de su padre en los últimos años tanto ella, que tuvo intentos de suicidio, como algunos de sus hermanos y principalmente su madre.

La chica aseguró que su padre «lastimó mucho» a su mamá en un episodio en el que la llevó al lavadero de autos que tenía en su casa y donde trabajaba y la atacó con un chorro a presión con una máquina hidrolavadora.

Milagros mencionó que en la última Navidad su papá le dio 1.500 pesos a su madre para comprar regalos para los chicos y cuando volvió le «pegó una piña en la cabeza porque no le sobró nada».

También relató agresiones con cinto y con baldes de agua fría en pleno invierno, entre otras, las cuales la llevaron a querer suicidarse.