Buscan a otro exonerado de la PFA por el crimen del policía en Vicente López

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Los investigadores del crimen del policía bonaerense asesinado tras el asalto a una financiera en el partido de Vicente López buscaban hoy a un cuarto delincuente, que también fue exonerado de la Policía Federal y cuenta con antecedentes por millonarios robos a bancos, al igual que dos de los tres cómplices ya detenidos por el hecho, informaron fuentes de la fuerza y judiciales.

Por su parte, el dueño de la financiera asaltada y amigo del asesinado teniente primero Marcelo Pablo Acuña (52), sostuvo esta mañana que al policía lo «mataron como a un perro», mientras que el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, resaltó «la valentía» con la que actuó la víctima.

Según las fuentes, el fiscal de Vicente López a cargo de la causa, Alejandro Guevara, y los detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro aguardaban esta tarde que llegaran desde el municipio todos los videos de las cámaras de seguridad de la zona para poder encontrar en imágenes al cuarto integrante de la banda.

Para los pesquisas, ese delincuente actuó como chofer y cuando se inició el tiroteo escapó y dejó a sus tres cómplices sin uno de los autos para la fuga.

Si bien aún no confirmaron que se trate del cuarto delincuente, los investigadores ya tienen en la mira al sospechoso de 47 años, que es un efectivo exonerado de la Policía Federal y cuenta con varios antecedentes penales, explicó a Télam una fuente judicial.

Por el caso ya están detenidos dos agentes exonerados de esa fuerza: Adrián Federico Romero (36) y Ángel Martínez (42), echados en 2009 y en 2012, respectivamente.

En su momento, tanto Romero como Martínez fueron condenados a penas de hasta cuatro años de prisión por un millonario robo al Banco Nación de Nueva Pompeya, cometido en 2009.

También hay un tercer apresado, identificado como Luis Alfredo Guerreño (35), quien al igual que sus cómplices será indagado en las próximas horas por «homicidio doblemente agravado por criminis causa y por tratarse la víctima de un policía, robo calificado y tenencia ilegal de armas».

Según contó esta mañana a la prensa el propietario de la financiera, Noberto Héctor Barone, Acuña «se jugó la vida» y «por nada lo mataron».

Si bien los investigadores indicaron que Acuña trabajaba de manera informal como custodio de esa financiera, Barone explicó que el policía era «un amigo» suyo que cuando salía de su trabajo en el Cuerpo de Seguridad Islas solía visitarlo en su local, situado en Maipú y San Martín, en la localidad de Florida, partido de Vicente López.

«Se encontraron con mi amigo que estaba tomando mate, sintió el ruido y bajó (del auto) porque se avivó de que me estaban cagando a trompadas ahí adentro», afirmó.

El financista relató que cuando Acuña reaccionó y comenzó a disparar «se le trabó el arma y lo mataron como a un perro».

«Quiero resaltar la valentía del policía», expresó al respecto el ministro Ritondo al
lamentar la muerte de Acuña, al tiempo que felicitó a los efectivos que detuvieron a los tres acusados.

Durante esta jornada, peritos de la Policía Científica volvieron a inspeccionar la financiera asaltada ante la sospecha de que allí dentro pudo haber quedado algún otro proyectil o vaina servida.

Ayer, los expertos de ese cuerpo recolectaron en la vía pública al menos 18 vainas servidas, 15 de ellas 9 milímetros y otras tres calibre .40.

Ahora, el fiscal Guevara intenta determinar en qué momento del tiroteo se le trabó el arma a Acuña, ya que su Browning fue secuestrada con un proyectil «encasquillado» en la recámara.

«En el frente de la financiera vemos al menos tres impactos de bala que, por el sitio donde se parapetó el policía, detrás de un árbol, creemos que fueron realizados por él antes de que se le trabara la pistola», afirmó uno de los investigadores, según quien todo indica que el policía alcanzó a efectuar entre tres y seis disparos.

De acuerdo a los primeros informes médicos, el teniente primero recibió tres balazos, uno de ellos a la altura de la clavícula que resultó mortal.

A su vez, el fiscal Guevara ya le tomó declaración testimonial a Barone, quien tuvo que ser atendido en un hospital por los culatazos que recibió durante el asalto que se inició cuando lo abordaron tres delincuentes, uno de ellos disfrazado de rabino y otro de enfermero, que le robaron una importante suma de
dinero en dólares, pesos, euros y reales.