El empresario Ibar Pérez Corradi, detenido el domingo último en Foz de Iguazú tras permanecer casi cuatro años prófugo en el marco de la causa por el triple crimen de General Rodríguez, se negó este martes ante un juez paraguayo a ser extraditado a la Argentina porque teme por su vida.

El juez penal de Garantías 12 de Asunción, Eulogio Julián López Aquino, aseguró a Télam que Pérez Corradi le dijo que «no desea someterse a la justicia argentina por diversos motivos, entre ellos porque estando allá (por Argentina) su vida corre peligro».

Pérez Corradi pasó la noche en una celda de la Fuerza de Operaciones Especiales (FOpE) de la Policía Nacional de Paraguay y bajo una fuerte custodia fue llevado cerca de las 9 de la mañana (8 de la Argentina) al Palacio de Justicia de Asunción.

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El empresario, que llevaba un chaleco antibalas, casco y una capucha negra que apenas dejaba al descubierto sus ojos, fue trasladado escoltado al despacho del juez López Aquino, con quien se entrevistó alrededor de una hora, en el marco de la audiencia de extradición.

Según el juez, a partir de ahora se le solicitará documentación a la justicia de Argentina para que fundamente los pedidos de extradición, y la justicia de Paraguay tiene 45 días para resolver el planteo.

«La extradición se puede extender hasta los 60 días«, dijo el juez López Aquino, quien agregó que Pérez Corradi pidió «continuar detenido en el lugar donde está ahora, en la Fuerza de Operaciones Especiales, donde se siente más seguro, y pidió que se garantice su proceso y su vida».

Por otra parte, la Justicia paraguaya dictó la prisión preventiva del empresario en el marco de una causa por tenencia de documentos falsos.

La medida fue tomada por el juez Oscar Delgado López, quien en diálogo con el canal Todo Noticias informó que Pérez Corradi quedó procesado con prisión preventiva, tal como requirió la fiscal de la causa, Sandra Quiñones, quien le imputa el delito de «producción de documentos no auténticos y abuso de documentos de identidad».

El magistrado detalló que mantuvo un encuentro con Pérez Corradi para notificarlo de la decisión, en el marco del cual el detenido lo consultó sobre cómo podía obtener una copia de su documento de identidad argentino, ya que quiere reconocer a los dos hijos que tuvo en Paraguay con su actual pareja.

«Me preguntó la forma de conseguir su DNI. Como en el expediente de extradición están las copias de sus huellas dactilares, le dije que con la comprobación de huellas se podía hacer y ahí me dijo ‘no puedo’, levantó los dedos y me mostró para que vea que las huellas dactilares estaban borradas», reseñó el magistrado.

«Las tiene totalmente borradas, de un color violáceo en los diez dedos», añadió Delgado López, quien explicó que «él tiene intenciones de reconocer a sus dos hijos que tiene con su actual pareja de nacionalidad paraguaya y por eso quiere el documento».

El juez dijo que Pérez Corradi no le manifestó nada sobre los motivos por los que decidió ahora no allanarse a la extradición, aunque sí le contó que había estado detenido en 2008 y le aseguró que «si la Justicia argentina hubiera leído lo que él declaró lo hubiesen encontrado en ocho meses».

Sobre la causa a su cargo, el juez dijo que su continuidad dependerá del proceso de extradición: «Si el de extradición se da, este expediente puede ser terminado con una figura que se llama criterio de oportunidad, porque son delitos no muy graves en relación a los delitos por los que está siendo requerido por la Justicia argentina», explicó.

Tras ser notificado de la prisión preventiva, Pérez Corradi fue alojado en dependencias de la Fuerza de Operaciones Especiales (FOPE) de la Policía Nacional de Paraguay, ya que le dijo a la fiscal de la causa que teme por su vida.