Un conductor radial fue condenado a 20 años de prisión por abuso sexual

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La justicia de Río Negro condenó a un conductor radial de la ciudad de San Antonio Oeste a 20 años de prisión por considerarlo autor de los delitos de abuso sexual simple gravemente ultrajante, con abusos sexuales agravados y repetidos en perjuicio de un menor de 14 años.

La sentencia sobre Marcelo Morelli, de 43 años, también comprende los delitos de exhibiciones obscenas, facilitamiento de pornografía y corrupción de menores, todos hechos ocurridos a lo largo de varios años hasta que uno los chicos se animó a contárselo a sus padres.

El condenado era conductor y operador de un programa de música juvenil en una radio de San Antonio Oeste, adonde concurrían los adolescentes para pedir la difusión de discos y charlar al aire. En esas circunstancias, a solas con los jóvenes, el hombre les exhibía videos pornográficos y los sometía a los abusos.

Estas prácticas las cometió durante un lapso prolongado, sin que trascendieran en la comunidad; hasta que hace poco más de un año los padres de una víctima hicieron la denuncia. Se desencadenó en ese momento una serie de presentaciones ; que en algunos casos están referidas a hechos ocurridos una década atrás. En total se reunieron 14 denuncias con otras tantas supuestas víctimas, que están ahora bajo investigación.

Los jueces Jorge Bustamante, Marcelo Chironi y Guillermo Bustamante, integrantes de la cámara Penal de Viedma, consignaron entre otros fundamentos de la resolución que las víctimas, todos menores de edad «que fueron valientes en sus relatos, hoy son hombres que necesitan Justicia».

«En el sujeto abusador se destacan tres características: una terminante negación, la minimización como regla y el más perverso, la afirmación que todo es un invento», añade el fallo.

Hernán Trejo, el fiscal de la causa se refirió a los informes científicos que dan cuenta de que las víctimas padecen de estrés pos trauma de larga data y que el diagnóstico sobre Morellli puntualiza que presenta una personalidad egocéntrica y una imagen personal sobrevalorizada, (que) quiere impresionar como una persona honesta y sincera.

La abogada querellante, Ana Schiavone, se mostró muy satisfecha con el fallo y dijo a la prensa que ella misma y sus patrocinados pueden confiar en la Justicia que es la que «realmente queremos».