Interpol se inspiró en «El secreto de sus ojos» para buscar prófugos

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Un fragmento del film «El secreto de sus ojos», de Juan José Campanella, es exhibido en las jornadas de capacitación a los agentes de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) que se realizan en la localidad francesa de Lyon, casa central del organismo.
“El nuevo agente siempre se pregunta cómo se busca a un fugitivo y para dar una respuesta a este interrogante en Francia nos capacitaron mostrándonos un fragmento de El secreto de sus ojos. Conceptualmente, lo que nos tratan de explicar es que para buscar a un prófugo, uno de los objetivos a tener en cuenta es centrarse en sus pasiones porque el prófugo no las va a cambiar a pesar de su condición de fugitivo”, explicó al diario Perfil una fuente de Interpol Argentina. “Entonces –continúa–, nosotros buceamos en los intereses de esas personas para atraparlas”.
El fragmento en cuestión: “El tipo puede cambiar de todo. De cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín. No puede cambiar de pasión”.
Dicho organismo opera en Argentina desde 1962 y fueron autores de las capturas de Miguel Chiarello y Thomas Drach.
“Pescado”. Chiarello era intensamente buscado por el Juzgado Federal de La Rioja desde el 28 de abril de 2010 luego de que no se presentara a declarar al juicio que se llevaba en su contra por delitos de lesa humanidad. Se emitió una orden de captura nacional e internacional, y se ofreció una recompensa de cien mil pesos para quien brindase información de su paradero. Interpol publicó una notificación roja con los datos del prófugo y comenzó a rastrearlo, señala ese diario.
A los investigadores les llamó la atención, en una foto, el escudo que Chiarello tenía en una prenda de vestir. “Era fanático de la pesca. Se empezaron a rastrear todos los clubes de pesca del país para divisar ese escudo y se descubrió que había un torneo de esta modalidad en Necochea”, recordaron fuentes del caso. A “Pantera Rosa”, como se lo conocía, lo localizaron luego de dos años. Fue detenido el 26 de mayo de 2012. “Perdí”, fue lo primero que dijo.
Por “rollinga”. Interpol Alemania emitió un pedido de captura internacional por Thomas Drach y les avisó a sus pares de Sudamérica que sospechaban que podría estar en esa zona. Drach había mantenido secuestrado por treinta días a un empresario tabacalero y cobrado un rescate de 18 millones de dólares en 1996. Con ese dinero se dio a la fuga y cambió su identidad.
Después de distintos trabajos de inteligencia descubrieron que se hacía llamar Anthony Lawloy. Drach era fanático de los Rolling Stones. Y como la banda se presentaba en River, los detectives entendieron que probablemente concurriera. Un grupo de agentes estaba listo para camuflarse entre los fanáticos, mientras que otros estaban apostados en las afueras del hotel Caesar Palace. Lo detuvieron antes del recital.
“Hay mucho trabajo detrás de cada captura. Los investigadores están atentos a descubrir si los prófugos cuentan con estas pasiones para poder rastrearlos, pero también se ponen en juego las pasiones de los mismos investigadores que se obsesionan y apasionan por detenerlos”, explican desde el organismo. “Las pasiones son unas de esas pocas cosas que una persona no puede cambiar”.