Viernes 24 de Octubre de 2014

Alieto Guadagni y su falta de memoría

     

Se presenta como un critico de la gestión en materia energética del actual gobierno. Pero esconde su pasado como secretario de Energía de Reynaldo Bignone. Ahora milita en las filas del duhaldismo.

Foto Internet

01/04/2011 : 17:24 : Los dos veteranos periodistas no daban crédito a lo que oían. Los jóvenes, en cambio, que como enjambre rodearon a Alieto Guadagni en el Instituto Mosconi, miraban sus libretas y se apuraban a anotar cada palabra del ex funcionario.

Uno de los dos veteranos que había sido enviado a cumplir su misión de periodista para cubrir la presentación del informe sobre la situación energética de la Argentina de los ex secretarios de Energía, un colectivo detrás del cual se hacen fuertes radicales y duhaldistas, perdió la paciencia y le dijo a su colega, en voz menos baja de lo que marca la prudencia. "Miralo vos a Alieto, a ver si cuando le pasaba los informes a Bignone sonaba tan convincente..."

Era el momento en que Guadagni se refería a la falta de voluntad del Estado de crear políticas univocas en temas de energía. Esta demás decir que, para los "ex secretarios", la gestión del kirchnerismo es muy mala y los subsidios energéticos son una arquitectura macabra para el crecimiento del país en esa materia.

Sostenía sus argumentos con números Guadagni. El veterano de las redacciones no apuntaba una palabra en su libreta. Se dedico a recordarle a su colega, no menos experimentado que él, que cuando Raúl Alfonsín asumió en 1983 uno de los compromisos de campaña había sido revisar los contratos petroleros que acababa de negociar YPF. No solo no lo hizo sino que el negociador entre el nuevo gobierno democrático y los militares fue el propio Guadagni.

"Los conocía bien a los militares", apunto el otro. Es que Guadagni fue secretario de Energía de Reynaldo Bignone, adonde llego de la mano de su socio y amigo Danigno Pastore. Ambos, además de Mario Brodersohn, habían fundado la consultora Econométrica

Tanto los conocía a los militares que Guadagni hizo muchos amigos en esa época. Y también buenos negocios. Los memoriosos recuerdan cuando comenzó a apurar la concesión de la represa de Yacyreta. Es que el gobierno de facto estaba en retirada y varias de las empresas que habían hecho lobby veían escurrirse sus esperanzas. Pero Guadagni salió al rescate y firmo algunas resoluciones para aceitar el camino de esas empresas. Los sobreprecios que fueron célebres en aquel proceso le deben algo a Guadagni.

Daba números el ex secretario. El mayor de los dos periodistas rescató otro dato, más joven, es decir, más cercano en el tiempo. Refería a los tiempos en que regresé a la Argentina luego de haber pasado por la embajada de Brasil, adonde había llegado de la mano de Carlos Menem. Luego de cumplir algunas gestiones locales en la Cancillería, Eduardo Duhalde, por entonces gobernador de Buenos Aires, lo nombro secretario general de la gobernación, corría 1996. Saltó de ahí a la Secretaría de Industria, Comercio y Minería de la Nación, bajo el ala de Roque Fernández, lugar que ocupo hasta el fin del periodo menemista.

No fue una oveja negra cuando al final de la gestión de Menem también tuvo que pasar por los tribunales, práctica que resulto habitual para muchos funcionarios menemistas, incluido el propio líder. En 1999 el contador público nacional Guadagni fue acusado de corrupción por haber nombrado como asesores a tres de sus cinco hijos y su yerno con un sueldo que superaba ampliamente el tope para la administración pública, nada menos que 8792 pesos en tiempos del uno a uno.

El punto 3 del documento de balance de gestión del gobierno 2003-2011 que presentaron Daniel Montamat, Julio César Aráoz, Guadagni, Jorge Lapeiia, Emilio Apud, Roberto Echarte y Enrique Devoto dice: ”Bregar para que en nuestro país se acuerden y adopten políticas de Estado que sean mantenidas por varios periodos gubernamentales en los sectores estratégicos para el funcionamiento de la Nación: la infraestructura, la energía, los transportes, la educación, la salud pública son tan solo algunos ejemplos. El éxito de una política de Estado será el éxito de la Nación toda y no el éxito de un gobierno determinado".

Le sonó ampuloso al veterano, que lo leía con aires de viejo locutor frente a su colega. Lanzo una reflexión final. Mientras hablaba miraba a Guadagni, a quien parecía decirle lo que pensaba. "Pensar que este tipo que habla ahí fue un vehículo de los militares para entregar gratis lo que llamaban los negocios estratégicos para el interés nacional, ¿no fue Alieto el corresponsable de entregar el 90 por ciento de la actividad exploratoria cuando desde el gobierno militar presionaron para que YPF estatal cediera su participación en áreas productivas a empresas privadas, entre las que recuerdo alguna de Goyo Pérez Companc y Bridas, de los hermanos Bulgheroni?"

Las reservas probadas pasaron así a manos de privados, en algunos casos extranjeros. No parece ser muy acorde aquella gestión de Guadagni con lo que propugna el artículo 3 del informe que también suscribe. Aunque no parece ser ese un problema para el ex funcionario militar, menemista, duhaldista. Cobra desde los 36 anos una jubilación de privilegio. Si tomamos en cuenta que tiene 79 años, se podría decir que durante muchos años se vio beneficiado por las “torpezas” del Estado que hoy critica.

Guadagni termino de hablar justo cuando uno de los veteranos iba a recordar el paso del ex secretario de Energía, vocero de su grupo. Dejo para otro día, comento en voz ya casi alta, cuando este buen hombre, más joven y con mas pelo, se ponía a las órdenes del general Juan Carlos Ongania, que confío en él para que fuera interventor en el Consejo Federal de inversiones (CFI) y sindico de SEGBA.

Se saludaron con un apretón de manos los dos veteranos periodistas. Nos vemos la próxima, se dijeron. No habían anotado nada, pero tenían letra para escribir bastante.


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