Foto Carlos Cermele/Télam - Lugar donde aparecieron los cuerpos
27/05/2009 : 20:43 : Desde hace meses, un desequilibrio emocional fue gestando en la mente de Cristian Marcelo Bernasconi (18) la idea de poner fin de manera drástica a una situación que lo atormentaba. Su homosexualidad no era comprendida y, además, le pesaban demasiado las tareas rudas de campo que había heredado cuando murió su padre, dos años atrás. El último 19 de mayo escribió una carta con tono de despedida final a su familia y a su novio, un muchacho de La Plata de quién estaba enamorado "con locura".
Pero el martes a la mañana hubo un giro inesperado en su decisión: sorprendió a su madre y a su hermano mayor por la espalda en el establecimiento ganadero "El Rosario", ubicado la localidad bonaerense de Lisandro Olmos, donde todos trabajaban, y los mató. Juana Alicia Perez (60) estaba parada en la cocina mirando por la ventana cuando recibió un disparo de una carabina 22 en la cabeza. Su cuerpo cayó sobre la mesada. A Carlos Martín Bernasconi (28) "lo fusiló con un tiro en la nuca", según admitió una fuente policial a Clarín. El hombre estaba ordeñando una vaca en uno de los corrales.
De acuerdo a las primeras pericias, los homicidios ocurrieron entre las 7 y las 8. Una hora después, en el teléfono celular de Cristian ingresó un mensaje de texto de su actual pareja. "Todo bien mi amor. Como estás. Estás trabajando?", le escribió el joven, que trabaja en un horno de ladrillos de la zona de Olmos y con quién salía desde hacía casi dos años.
Después, Cristian recorrió una cuadra para pedir ayuda a los vecinos. Antes revolvió la humilde vivienda rural para aparentar un homicidio en ocasión de robo.
Cuando llegó la Policía, mantuvo esa versión hasta después del mediodía. El muchacho insistió que los asesinos de su familia eran cuatro y se habían llevado 8.000 pesos de una indemnización que cobraron después que murió el padre en 2007.
Cuando sus dichos fueron perdiendo fuerza, cambió nuevamente la coartada. Intentó involucrar a un supuesto novio como el autor de la masacre. Declaró que estuvieron juntos en el dormitorio y que luego el hombre salió con el arma. Escuchó disparos, forcejeó con el amante, le quitó la carabina y corrió para pedir ayuda.
A última hora del día -y quizás acorralado por la angustia- dio su última confesión. "Ese hombre nunca existió. Yo los maté. Busquen la escopeta abajo del bebedero de los animales" admitió a los agentes de la DDI La Plata.
En la vivienda, la Policía halló en su cama, debajo de la almohada, una carta que Cristian escribió hace una semana cuando habría pensado en matarse. En un texto corto les decía que los quería mucho. A su hermano le encargó que cuidara a Juana. También les pedía perdón.
Desde hacía mucho tiempo su familia no compartía la elección sexual que asumió cuando tenía 16 años y todavía vivía su padre. "Vos tenés que ser normal, no podés seguir haciendo eso", eran las recriminaciones que recibía casi todos los días. Los reproches generaban discusiones fuertes. Muchos de esos momentos quedaron volcados en el diario intimo que escribió. "Me hostigaban. No me dejaban elegir a quién amar", dijo en su confesión ante los investigadores.
"A pesar de todo, tenía una buena relación con su familia y vivía en una permanente contradicción", explicó a Clarín el jefe de la DDI, Juan Ibarra.
El muchacho tampoco soportaba tener que ayudar a su hermano -con una discapacidad física leve- en las tareas rurales. Una actividad estricta y pesada que tuvo que aprender de golpe cuando quedaron solos. El trabajo no siempre le permitía la vida social que pretendía. Algunas de las quejas familiares aparecían cuando llegaba tarde después de encontrarse con su pareja en la esquina de 137 y 66, en el barrio Los Hornos.
En la finca "El Rosario", la Policía encontró el celular del acusado con archivos de fotos y videos eróticos que filmó mientras estaba con su pareja.
La Justicia investiga, además, un episodio ocurrido hace un mes: Cristian, su mamá y el hermano fueron atendidos en el hospital de Magdalena por una supuesta intoxicación con carne. El muchacho fue quién menos efectos tuvo y la Policía no descarta un intento fallido de envenenamiento.
Un escenario difícil para convivir con su elección sexual. Una vida que no pudo vivir con total libertad y que terminó con la peor de las tragedias.
Fuente Clarín