Martes 02 de Septiembre de 2014

Una tía de Candela estuvo secuestrada e investigan una posible conexión narco

     

Se la llevaron delincuentes dedicados a secuestrar narcos de la villa Korea, en San Martín. Se mueven como si fueran policías y cobraron $ 30.000 para liberarla. Investigan si son quienes mataron a la nena.

Foto internet.

04/09/2011 : 11:36 : Fuente Clarín

Los hombres iban armados con fusiles FAL, llevaban chalecos policiales y se movían en dos autos. Siempre a cara descubierta, y con una asombrosa sangre fría, entraron al complejo de canchitas de fútbol que está pegado a la villa Korea, en Libertad y Washington (en José León Suárez), y se llevaron secuestrada a María Alejandra Romagnoli, dueña de un buffet y supermercado que hay en el lugar.

Ya se iban cuando vieron un rostro conocido, el de un narco de la zona apodado “Pitimeco”. Decidieron llevárselo también. Algunas semanas antes, la misma banda había logrado cobrar un rescate de 40.000 pesos por la esposa y la pequeña hija de “Pitimeco”, a las que fueron a buscar hasta su casa de la villa Korea, también en un operativo con aires policiales.

El secuestro de Romagnoli fue hace 2 meses y duró 15 horas. Ella y “Pitimeco” fueron abandonados en un auto, en Pilar. Por ambas víctimas (“Pitimeco” es, además, primo del marido de Romagnoli) se pagaron 30.000 pesos.

Este caso fue el único de una serie de siete secuestros idénticos –a manos de una banda mixta de civiles y policías que ataca a narcos de la zona– que fue denunciado a la Justicia Federal de San Martín, ya que todos los demás se resolvieron en privado.

Pero además tiene la particularidad de que tiene al menos tres puntos de contacto con el secuestro y crimen de Candela Sol Rodríguez (11). Los investigadores del caso de la nena lo están analizando en este momento.

El primer punto de contacto es que Romagnoli, según le confirmaron fuentes del caso a Clarín, es tía política de la nena asesinada. “Fue esposa y tuvo dos hijos con el hermano de Carola Labrador, mamá de Candela. Eran cuñadas. Los primitos tenían mucha relación, al punto de que hay un video de la nena que fue tomado en la canchita donde tiene el buffet Romagnoli y donde la mujer fue secuestrada”, agregaron los voceros.

Otro dato es que la propia Carola trabajó en el buffet de su ex cuñada hasta la desaparición de Candela. Sobre ella y sobre su hermana Betiana comenzó a rondar el rumor de que entregaban datos a la banda mixta para sus golpes, ya que esta siempre actuaba como si tuviera información interna.

Es más, sin dar demasiadas precisiones, la propia Romagnoli atribuyó su secuestro al hecho de que, el día anterior a su captura, su marido había cobrado una importante cantidad de dinero por el seguro de una camioneta.

Durante las negociaciones que terminaron con la liberación de Romagnoli, uno de los secuestradores le dijo al marido de la mujer: “Pedile la plata a Martín”. En julio ese nombre no les llamó la atención a los investigadores, que grabaron la conversación telefónica. Pensaron que se trataba de un nombre de pila común y corriente. Pero eso ahora cambió.

Un personaje señalado como clave en el entorno de Candela es su tío “Huevo”, pareja de Betiana Labrador desde hace 7 años. Según confiaron fuentes del caso, “Huevo” se apellidaría “Martín” y es además primo de Romagnoli.

Sobre “Huevo”, además, corre el rumor de que también fue secuestrado hace dos meses. “Estaba con salidas transitorias de la cárcel y lo agarraron cuando salió del penal”, contaron fuentes del barrio. “Huevo” permaneció cautivo una semana, pagó 20.000 pesos para ser liberado y, según sus antecedentes penales, está conectado con el mundo narco de la villa Korea.

Narcos, secuestros, traiciones, vendettas, policías corruptos y ex policías. Todos estos elementos aparecen y se reiteran cuando se profundiza en el entorno de Candela y los posibles móviles de su crimen.

En la zona de villa Korea, histórico bastión narco de San Martín –que en algún momento se disputaron dos clanes familiares, ver Un shopping...–, las cosas raras arrancaron hace unos cinco meses.

Hasta ese entonces, las mejicaneadas a punteros de droga de la zona no pasaban del simple “cobro de peaje”, una tradición nunca bien investigada que implica a los policías de la zona: oficiales que dejan hacer a los narcos a cambio de recibir dinero o droga con mayor o menor coacción.

Pero a principios de año eso cambió y comenzaron a concretarse secuestros extorsivos contra personajes clave del asentamiento. Como suele ocurrir con este tipo de víctimas, las cosas se resuelven sin hacer la denuncia y, generalmente, rápido.

“Los narcos suelen sufrir secuestros. No pueden hacer la denuncia y siempre tienen efectivo encima. Eso sí, luego pueden desatar una venganza”, sintetizó una fuente judicial a Clarín.

El primer caso registrado en la zona fue el secuestro de la esposa de “Pitimeco” y de su hija (la primera menor cautiva en esta saga) y llamó la atención inmediatamente por el despliegue: autos con balizas, armas largas y secuestradores que se presentaron como policías. En otras palabras, gente que simuló que la captura era en realidad una detención legal.

El caso cayó mal en la villa, pero no pasó de ahí. Las cosas comenzaron a complicarse una semana después, con un segundo secuestro que tuvo como blanco a un puntero del barrio.

El debió pagar 50.000 dólares, aunque lo más llamativo fue que también le sacaron 10 kilos de cocaína que acababa de recibir de sus socios, a cargo de una pista clandestina del Interior.

Los casos se sucedieron. Cayeron Romagnoli y el propio “Pitimeco”. Y luego la misma banda secuestró, en la zona de la villa La Cárcova, a otro menor: el hijo de un narco apodado “Gordo Pío”.

Entonces, un informante se presentó a la Policía y sostuvo que la responsable de semejante seguidilla era una banda integrada por policías en actividad, gente del Bajo Boulogne y hasta por un antiguo secuestrador detenido en su momento por los casos de Luis Traverso (padre del ex futbolista Cristian Traverso) y Rubén Astrada (padre del ex jugador Leonardo Astrada), ocurridos en 2003. Los nombres que aportó habrían sido descartados, al menos en el caso de María Alejandra Romagnoli.

Fue en este contexto que, el lunes 22 de agosto, desapareció Candela Rodríguez, cuyo padre además está preso por piratería del asfalto y a quien –según él mismo declaró– algunas personas acusan de ser “buchón de la Federal”. Quien lo señala así, sostiene, es una ex pareja de su esposa (Carola Labrador), otro presidiario.

Para más datos, los Labrador son una familia histórica de la villa Korea. Y no una cualquiera: Candela era nieta de un concejal del PJ, “Beto” Labrador.

A este cuadro se suman los datos de la autopsia realizada al cuerpo de Candela, que indican que la nena no fue maltratada durante su cautiverio, estaba limpia y bien alimentada (lo que puede indicar que conocía a sus captores) y el extremo profesionalismo con el que sus secuestradores trataron el cuerpo tras el crimen: los asesinos hasta se tomaron el trabajo de sacarle la ropa para borrar sus propias huellas antes de hacer aparecer el cuerpo, el miércoles último, y conmocionar al país.


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